Los miradores son puntos clave para obtener las mejores vistas de un determinado paisaje y a su vez, pueden brindar facilidades para que los visitantes tengan información sobre los objetivos que se han tenido para establecer estos puntos específicos.
El estudio de los atractivos turísticos donde pueden implementarse miradores comienza con un análisis del marco paisajístico, para lo cual hay que verificar cuál es la mejor forma de aproximación, porque muchas veces los senderos existentes son el resultado de caminos que fueron abiertos buscando llegar a un destino lo antes posible por las partes de más fácil acceso, que pueden no ser las más apropiadas para contemplar la escena.
Para el trazado de los caminos de aproximación hay que comenzar desde el atractivo, definiendo la longitud y el recorrido del sendero; procurando en todos los casos que el escenario a mostrar quede oculto hasta último momento, de manera de asegurar el factor sorpresa que ayuda a jerarquizar la experiencia en el mirador.

Los estándares para miradores están condicionados por variables tales como su configuración, el ángulo de visibilidad, el alcance visual, los planos observados, el tipo de paisaje, la altura del mirador, el colorido del paisaje, la magnificencia del panorama, la contaminación visual, la accesibilidad al mismo y la confortabilidad ambiental.

